A sus personajes los hace siempre protagonistas
Joaquín Cosío considera que ha tenido una vida afortunada. En 2008 recibió uno de esos regalos que todo actor sueña: interpretar al villano en Quantum of Solace, la película de James Bond distribuida a nivel mundial.

Desde su aparición en Matando Cabos (2004), Cosío se ha convertido en uno de los intérpretes más solicitados del cine mexicano. Es contratado una y otra vez, año tras año. Participa en al menos tres largometrajes por temporada, lo que significa que en dos décadas ha dado vida a más de sesenta personajes, tanto en cine como en series, entre ellas Las Muertas.
Considero que Joaquín Cosío es el mejor actor de reparto del cine mexicano contemporáneo. Tiene una fuerza en pantalla única: la llena, la domina. Cada personaje que interpreta lo vuelve inolvidable, consigue que incluso los secundarios se transformen en protagonistas.

Su creación más emblemática sigue siendo Mascarita, de Matando Cabos. Pero también brilla con luz propia como el Cochiloco en El Infierno, en La Dictadura Perfecta, Belzebuth, Las Muertas y El Poderoso Victoria.
En cada una de ellas, Joaquín Cosío demuestra que un gran actor no necesita ser el protagonista para adueñarse de la historia.






















